“Viajar es nacer y morir en cada instante”

Victor hugo

Ventajas del viaje lingüístico

Es verdad que viajar a Francia parece ser la mejor opción para aprender francés. En efecto, practicar directamente con nativos en situaciones del cotidiano no nos dejará otra opción que ir aprendiendo. Frente a la necesidad, el ser humano es capaz de sacar lo mejor de si mismo. Nos pedirá muchos esfuerzos de concentración y es probable que acabaremos los días mentalmente agotados pero el esfuerzo merece la pena y hasta para algunos enamorados de los idiomas, la tarea puede parecer divertida.

La inmersión total con el idioma, es decir estar rodeado de personas y situaciones siempre en francés y durante varias semanas, o aún mejor, meses, es sin duda la mejor forma de aprender. Requiere una gran motivación, porque seguro que haremos frente a momentos de soledad y si queremos ser el centro de atención de las conversaciones, tendremos que armarnos de paciencia (o tener increíbles dotes de mimo). 

Dificultades de la inmersión total

Sin embargo, muchas personas olvidan que entrar en inmersión con un idioma puede resultar complicado, sobre todo si partimos de un nivel cero o muy básico. No es tan fácil relacionarse con gente que no habla nuestro idioma y que tiene una cultura diferente. Los franceses son muy abiertos pero no destacan por su paciencia con los extranjeros a la hora de hablar. Y eso no es solo algo inherente a la cultura francesa. Hay que tener mucha paciencia para comunicarse con una persona que no habla o habla mal nuestro idioma. 

El otro riesgo con el que nos podemos enfrentar a la hora de realizar un viaje lingüístico a Francia, es cruzarnos demasiado con gente que habla castellano u otro idioma que ya sabemos. Es verdad que es cada vez más frecuente encontrarnos en muchas partes del mundo con hispanófonos y podemos pecar por comodidades en juntarnos con los que nos entienden. Si tenemos un buen nivel de inglés, nos dificultará también la tarea de practicar francés, aunque es verdad que el inglés ¡no es la mayor destreza de los galos! Pero en Francia, no solo hay franceses y muchos son los estudiantes Erasmus que volvieron a casa sin progresos muy significativos con el idioma de Molière.

¿Ciudad pequeña o grande?

Ahora bien, siempre existen posibilidades de hacer un viaje lingüístico provechoso y el éxito proviene en gran parte de nuestra motivación y adaptación a los cambios de entorno. El sitio donde vamos a vivir y la gente con quien nos relacionaremos serán sin duda la clave del éxito. Tal vez la mejor forma sea ir a un pueblo muy pequeño donde seguro estaremos rodeado de gente francófona. No obstante, para una persona joven puede que no parezca muy divertida esta última opción. En este caso, podemos también optar por una ciudad más grande donde no nos encontraremos en una inmersión total pero lo podremos compensar con un poco de autodisciplina sin nunca perder de vista nuestro objetivo.